CAMBOYA es uno de los países más pobres de Asia. El 77 % de sus 14 millones de habitantes sobrevive con menos de dos dólares al día. El 33% de la población padece desnutrición y el 23% es analfabeto. La precaria situación económica del país, más acentuada en las zonas rurales, causa el abandono, la venta y el secuestro de niños que en muchos casos acaban siendo víctimas de abusos sexuales. Alrededor de la mitad de los habitantes de Camboya tienen menos de 18 años.
En Phnom Penh, la capital, miles de niños son víctimas de extranjeros que llegan al país, como a otros del sudeste asiático, haciendo caso omiso de las normas nacionales e internacionales que protegen los derechos de los niños.
Organizaciones locales estiman que un mínimo de entre 1.000 y 1.500 niños viven en la calles de Phnom Penh sin mantener vínculos familiares y entre 10 mil y 20 mil más trabajan en la calle para ellos o para sus familias. Esta situación los hace muy vulnerables frente a pederastas y redes de prostitución. Hay que tener en cuenta que la estabilización de la situación política desde 2000 ha favorecido la explosión del sector turístico y la instalación de occidentales en Camboya.
EL PROYECTO PROTECT (www.protectcamboya.org ) mantiene tres líneas de actuación:
- la investigación de sospechosos y el apoyo a la intervención policial
- la defensa legal de las víctimas y tutela judicial de los procesos abiertos contra los abusadores
- y la asistencia social a las víctimas
El equipo de Protect trabaja desde tres oficinas. La primera se abrió en Phnom Penh (2003) y más recientemente en Sihanoukville (2005) y Siem Reap (2007), puntos clave de afluencia turística.
El abuso sexual, además de consecuencias físicas y traumas psicológicos, tiene muchos otras secuelas en los menores: SIDA, enfermedades de transmisión sexual o la adicción a las drogas desde edades tempranas.