Tres carnavales latinoaméricanos ejemplos de patrimonio cultural inmaterial.

Tres carnavales latinoaméricanos ejemplos de patrimonio cultural inmaterial.

Carnaval, carnaval, carnaval te quiero…

¿Cuántas veces hemos cantado y bailado esta canción? Seguramente muchas, ya que a casi todo el mundo nos gustan los carnavales, puesto que están directamente relacionados con el color, la euforia y la alegría. Fenómeno que puede ser debido a que, en gran parte, nos lleva a conectar con ese instinto natural que surge de lo más primitivo del ser humano. Ese que nos lleva a bailar y a cantar, como una de las mejores formas de expresión para comunicarnos en plena libertad, tal y como hacían la mayoría de las civilizaciones indígenas en muchos de sus rituales.

Todo este conjunto de expresiones dancístico-festivas que se han practicado y se siguen practicando en casi toda clase de poblaciones, forman parte del patrimonio cultural de cada pueblo. Patrimonio que ha llegado hasta nuestros días, a través del valor inmaterial que representan festividades como el carnaval, cumpliendo así una función identificadora gracias a sus representaciones y a sus símbolos.

En palabras de Javier Marcos Arévalo, del Departamento de Psicología y Antropología de la Universidad de Extremadura, “los rituales festivos, y los carnavales son tradiciones culturales vivas, creaciones culturales que reflejan formas de vida y valores, expresan toda una cosmovisión de creencias y proyectan la identidad social de cada pueblo o grupo social. Son exponentes significativos de las formas de vida colectivas, de los pueblos y grupos sociales que los constituyen”

Aunque se suele vincular el carnaval a la idea cristiana de preparación física y psíquica, días antes de la llegada de la cuaresma, algunos antropólogos consideran que es un rito directamente asociado a los cultos de fertilidad que procede de épocas mucho más antiguas.

De hecho, en muchas civilizaciones de Latinoamérica, el carnaval tiene su origen en el culto a la ‘Pacha Mama’ o Tierra, que celebraba para que sus parcelas pudieran florecer durante todo el año. No obstante, el carnaval en muchos lugares está relacionado con el inicio de las cosechas, ya que antes de la conquista española, se ligaba con el ciclo agrario y con el deseo de poder tener más alimentos.

Para que entendamos mejor la importancia que tiene, que este legado cultural haya llegado a nuestros días como forma de expresión, y de identificación de la comunidad que celebra esta festividad, hemos decidido escribir sobre estos tres famosos carnavales, que representan la memoria colectiva de los pueblos.

Oruro. Bolivia

Uno de los festivales más famosos a nivel internacional, tiene lugar en Bolivia, cuya historia está caracterizada por la sucesión de invasiones y dominaciones: aymaras, urus, incas y españoles. Fue una ciudad precolombina antes de convertirse en un importante centro minero, pero después incluso de que fuera refundada por los españoles, los urus seguían yendo a visitar su ciudad sagrada y a seguir con sus rituales. Aunque los españoles acabaron prohibiendo la celebración de estas ceremonias, las deidades de los uros se acabaron escondiendo tras los iconos cristianos, de tal forma que la deidad del subterráneo se fusionó con el diablo y la Pachamama, la diosa de la tierra, con la Virgen María. Así los lugares sagrados de algunos se convirtieron en lugares venerados por los demás.

Desde entonces la fiesta de Ito se celebra bajo un ritual cristiano, pero la diablada sigue siendo la danza típica de esta celebración, representando con ello la identidad patrimonial de un pueblo indígena con un gran despliegue de artes populares en forma de máscaras, tejidos y bordados.

De esta forma el Carnaval de Oruro es una magnífica demostración del sincretismo religioso-pagano, de la manifestación de una cultura viva y de la expresión folklórica de Bolivia. No obstante, desde el 2008, el Carnaval de Oruro está considerado como obra maestra en el Patrimonio Oral e Inmaterial del UNESCO.

Autor: Flickr: Mao de París

Baranquilla. Colombia

Los carnavales de Barranquilla son otro gran ejemplo de fusión étnico cultural, en el que las festividades católicas traídas por los conquistadores españoles del Viejo Mundo, se combinaron con ceremoniales aborígenes y la herencia musical de los esclavos africanos, dando lugar a la espectacular fiesta que tiene hoy lugar.

Aunque se supone que las fiestas de carnaval tienen origen europeo, las de Barranquilla tienen antecedentes próximos a las que se celebraban en Cartagena de Indias en la época colonial, como fiestas de esclavos, que en esa época aparecían por las calles con atuendos especiales cantando y danzando.

Durante la celebración de la Candelaria, se concedía una fiesta a los entonces llamados “negros bozales” y estas fiestas han sido la principal inspiración de las danzas que tienen lugar actualmente durante la celebración del carnaval en Barranquilla, como el Son del Negro, el Mapale o el Congo.

De esta forma, cada año, el Carnaval de Barranquilla representa un repertorio de danzas y expresiones culturales de las distintas culturas colombianas y de las diversas tradiciones locales.

El carnaval de Barranquilla también es distinguido desde el año 2003 por la UNESCO como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad gracias a la expresión de las manifestaciones culturales de sus poblaciones ribereñas y de su mestizaje étnico.

Autor: Flickr

Ayacucho

Proclamado Patrimonio Cultural de la Nación en 2007, el carnaval de Ayachucho, es un carnaval andino, que celebra principalmente la cultura peruana. Esta celebración tiene su origen en la natividad de la tierra y en sus esencias naturales, y es también ejemplo del sincretismo que tuvo lugar entre la llegada de los españoles y los pueblos indígenas, convirtiéndose por ello en una de las celebraciones más auténticas y tradicionales.

Y es que a pesar de que se supone que la tradición fue heredada de Europa, fueron sus habitantes quienes supieron enriquecerla con sus propias costumbres y manifestaciones culturales.

Este carnaval resalta por su música y su danza, que son propias del folclore ayacuchano, con una fuerte tradición de carácter ritual expresando un tributo a la Pachamama por la fertilidad de las tierras. No es sólo una tradición de carácter festivo, sino que además posee testimonios y tradiciones que expresan el culto a la madre tierra, que se basa en la misma cultura andina característica de esta región.

El inicio de sus festividades es marcado por el Ño Carnavalon, que representa el espíritu de esta festividad durante su duración. Es típico de esta festividad que las personas se vistan con trajes coloridos y disfraces característicos del pueblo de Huamanga, trajes pomposos y llenos de colores y cintas que demuestran la gran alegría de los pobladores ayacuchanos.

Autor: Flickr: Mi Perú

Gracias a festividades como el carnaval, el patrimonio cultural, y las tradiciones de antiguas civilizaciones indígenas, ha llegado afortunadamente hasta nuestros días convirtiéndose en el mejor reflejo de la identidad de muchos pueblos.

Desde Global Humanitaria os invitamos a que disfrutéis de los carnavales, siendo muy conscientes de la riqueza que nos aportan como fuente de identidad vinculada al pasado de muchos pueblos indígenas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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