Perú

El lavado de manos, un hábito sencillo y de gran valor preventivo

El lavado de manos, un hábito sencillo y de gran valor preventivo

Desde Puno, Gabriel Díaz, responsable de publicaciones de Global Humanitaria.

La altura y las bajas temperaturas; la falta de saneamiento básico y de agua potable, son las principales causas de las enfermedades que afectan a los habitantes de Coata, distrito situado a unos 3.800 metros sobre el nivel del mar, en Puno, Perú.

Stalin Gutiérrez, médico encargado del centro de salud del lugar, atiende a diario a personas de todas las edades que se acercan con infecciones intestinales, respiratorias o dérmicas, generadas estas últimas por los fuertes rayos del sol.

De acuerdo con Gutiérrez, el frío provocado por temperaturas que llegan a los 10 o más grados bajo cero es un factor determinante en la salud de la población. Las familias viven además en medio del campo sin saneamiento, nos comenta, y la falta de higiene trae consigo la diarrea o parásitos intestinales. Es común también encontrarse con un tipo de parásito que vive debajo de la piel y que causa un gran malestar y picor. Más

Año Internacional de la Quinua, madre de todas las semillas

Año Internacional de la Quinua, madre de todas las semillas

Por Carol Reynoso, coordinadora de Global Humanitaria en Puno (Perú).

La quinua es un grano andino que se cultiva desde hace más de 5.000 años por los pobladores de culturas prehispánicas presentes en la Cuenca del Lago Titicaca; Tiahuanacos, Lupacas e Incas domesticaron y mejoraron el cultivo de este grano, teniendo una distribución territorial bastante extensa desde Perú, Bolivia, Colombia, Argentina, Chile e incluso México.

Los antiguos experimentaron una tecnología que ha permitido la adaptación de este grano a través de un conocimiento ancestral que ha sido trasmitido de generación en generación, logrando un manejo agroecológico resistente a las duras inclemencias climatológicas presentes en la zona altoandina; conocimientos que hoy son reconocidos como parte de la ciencia andina.

Los aymaras conocen el grano de quinua como jiwra; la tradición cuenta que en épocas antiguas la cuenca del Titicaca fue azotada por sequías, siendo la jiwra una de las semillas que mitigó las temporadas de hambruna. Los Incas la llamaron chisiya mana, que en idioma quechua significa “Madre de todas las semillas”. Más

Logros y desafíos en Potojani Grande, Perú

Logros y desafíos en Potojani Grande, Perú

Desde Perú, Gabriel Díaz, responsable de publicaciones de Global Humanitaria.

Úrsula Alarcón es profesora de 4º grado de primaria y Javier Castro de 6º grado. Ambos trabajan en la escuela de Potojani Grande, en Puno, adonde acuden alrededor de 70 niños de esa localidad peruana. “En realidad los niños que vienen a esta escuela son de diferentes comunidades; muchos provienen de hogares de extrema pobreza”, señala la maestra.

“En muchos casos, los padres no tienen trabajo o si lo tienen es temporal. Las madres se dedican a lavar ropa fuera de casa. Hay una parte de los niños que salen a las 6:30 de la mañana y llegan a la escuela a las 8:30, hacen el recorrido caminando y por eso llegan muy cansados. Algunos pierden el desayuno y como maestra no les puedo exigir que rindan lo esperado”. Más

Un día en la vida de Basilea

Un día en la vida de Basilea

Desde Perú, Gabriel Díaz, responsable de publicaciones de Global Humanitaria.

Seguramente Basilea, una campesina quechua que vive en una pequeña y aislada comunidad de Puno (sureste del Perú), nunca ha escuchado hablar de las cifras del macro crecimiento económico y el boom de la construcción que se observa en los centros urbanos peruanos. Ella se entera de lo que ocurre más allá de las montañas por intermedio de algún vecino, porque con suerte aparece una radio, o alguien se acuerda de su familia en campaña electoral.

El día para ella comienza a las 4 de la mañana. Tiene 3 hijos, que cría al tiempo que se encarga de preparar el fuego, cocinar y trabajar en el campo. Su marido no está porque según nos cuenta trabaja en la construcción, lejos de casa, y aparece de cuando en cuando (a juzgar por el gesto de Basilea, eso no ocurre con mucha frecuencia). Más

El Perú casi invisible

El Perú casi invisible

Desde Lima, Gabriel Díaz, responsable de publicaciones de Global Humanitaria.

Perú celebra hoy, 28 de julio, el 192 aniversario de su independencia, y por ello en Lima no queda rincón sin banderas y escarapelas rojas y blancas, los colores de la bandera de la nación andina. “Yo me llamo Perú”, “Viva Perú”, “Estoy orgulloso de ser peruano”, son frases que se leen y escuchan sin cesar en carteles públicos y en la televisión. Entretanto, el centro de la capital era escenario ayer de una masiva protesta contra la corrupción y las promesas incumplidas por el gobierno encabezado por Ollanta Humala. Según parece, la corrupción no está reñida con el amor a la patria y la injusticia social tampoco. Más

Madres voluntarias de Puno: “Nuestra tierra está cansada”

Madres voluntarias de Puno: “Nuestra tierra está cansada”

Desde Puno, Gabriel Díaz, responsable de publicaciones de Global Humanitaria.

En la escuela de Potojani Grande (Puno, Perú) dialogamos con las madres de los niños que acuden a este centro escolar, mientras preparaban la comida que se sirve en uno de los comedores de Global Humanitaria en la zona. Luz Marina, Esperanza, Lucila, Giovanna, Ada y Delia, conocen como pocos la realidad de esta comunidad: ellas son quienes se ocupan de los hijos y de llevar adelante el hogar; siembran y crían animales; recogen leña y cocinan en el fogón que por lo general está en una de las dos habitaciones de adobe y paja (los materiales más utilizados por los campesinos e indígenas de la región), en donde viven familias con hasta cinco hijos. Luego, la jornada continúa. Más

Perú crece, pero la injusticia social continúa

Perú crece, pero la injusticia social continúa

Por Antonio Sancho, desde la Selva Central de Perú

“El crecimiento espectacular del Perú no logró reducir uno de los grandes problemas estructurales de la nación: las brechas de inequidad”

Una década prodigiosa  de crecimiento macroeconómico acelerado en el Perú ha sido posible gracias a una triple combinación: políticas económicas amigables con la inversión exterior, vertiginosa demanda asiática de metales y materias primas y  estabilidad política e institucional. Indudablemente todo ello ha provocado transformaciones e impactos de fácil medición: son cada vez más peruanos los que reciben algo (o mucho) más que la remuneración mínima vital, los indicadores de salud han mejorado reduciendo la desnutrición crónica hasta un 15,2 % e incluso el pozo negro de país, la educación pública, empieza desde el 2012 a dar síntomas de una leve mejoría.

Esto no sólo es medible en Lima sino también en las históricamente  relegadas provincias del interior. Por ejemplo en Satipo, una pequeña ciudad de la selva central la desnutrición descendió hasta el 14.6% y la asistencia…pero STOP, todo este optimismo estadístico frena en seco a sólo 40 km. A esa distancia  de Satipo está Potsoteni, una comunidad del pueblo indígena asháninka del río Ene. Lugares como éste enturbian y malogran las eufóricas cifras macroeconómicas. Con un 77.7% de desnutrición crónica y  con sólo un 9% de niños que culminan  su educación básica regular, pareciera que hablamos de otro país. Más

Perú: el 78% de los niños indígenas vive en la pobreza

Perú: el 78% de los niños indígenas vive en la pobreza

De acuerdo con datos del último censo nacional realizado en Perú, más de 4 millones de personas aprendieron una lengua indígena en distintas regiones del país. Esto indica que, teniendo a la lengua materna como referente, el 16% de la población total del país forma parte de pueblos indígenas.

Un informe publicado por UNICEF revela “que los niños y las niñas que pertenecen a los grupos étnicos de la Amazonía viven en peores condiciones y cuentan con menos oportunidades de desarrollo, en comparación con los que tienen como lengua materna el quechua y el aymara”. Más

Mes de las mujeres: Retrato de Ruth Buendía, indígena Asháninka

Mes de las mujeres: Retrato de Ruth Buendía, indígena Asháninka

Por Antonio Sancho, desde la Selva Central de Perú

Conocí a Ruth Buendía en el año 1998. Unos pocos años atrás, había podido escapar de su comunidad indígena Asháninka, Cutivireni, en el río Ene, totalmente ocupada y esclavizada por el grupo terrorista Sendero Luminoso. Su padre Rigoberto había sido asesinado. Ella huyó. Logró rescatar a sus hermanos y a su madre enferma descendiendo en una precaria balsa de troncos por la noche el río Ene. Un río lleno de rápidos. Lo hizo en total silencio con sólo doce años. Los senderistas ni la vieron ni la escucharon.

La violencia nos ha marcado profundamente. Yo he visto cómo metían a un niño en agua hirviendo hasta que murió. La herida está adentro. Por eso queremos que se sepa lo que hemos pasado”, manifestó Ruth al diario local La República.
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Migraciones en Latinoamérica: el largo viaje a la supervivencia

Migraciones en Latinoamérica: el largo viaje a la supervivencia

Desde Colombia, Leticia Jaramillo, responsable de identificación de proyectos de Global Humanitaria. 

Recorrer las comunidades latinoamericanas donde Global Humanitaria trabaja desde hace más de diez años, permite conocer realidades, historias de vida que a la distancia pueden pasar desapercibidas, pero que marcan el presente y futuro de sus habitantes, como es el caso de las migraciones.

Global Humanitaria en Guatemala, Nicaragua, Bolivia, Perú y Colombia, trabaja con comunidades de zonas rurales, donde las oportunidades laborales son escasas y los salarios precarios. La población en edad de trabajar al ver que no cuenta con opciones de generación de ingresos para satisfacer las necesidades de sus numerosas familias (5 a 7 miembros), debe pensar en emigrar, bien sea a los países vecinos, como es el caso de Guatemala a Belice; de Nicaragua a Costa Rica; de Perú a Chile, y desde Bolivia a Argentina o Brasil. Más