Invierno sin refugio en Zaatari

La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) reportó hace a principos de enero inundaciones y desplomes de tiendas en el Campo de Zaatari, en Jordania. Cientos de personas tuvieron que esperar a que pasaran las tormentas en los refugios de emergencias o con vecinos y familiares.

Más de 79.000 personas están censadas en el campo de refugiados de Zaatari, puesto en marcha por el Gobierno de Jordania y ACNUR en julio de 2012. Ocupa un área de 3 Km2 en pleno desierto. Sus calles están sin pavimentar, y frío y la lluvia suponen una dificultad añadida.

Mohammad Kiki, responsable del centro médico Bader, que atiende en el campo a niños heridos, con amputaciones y secuelas de guerra, lo explica así:

“Cuando llueve, el campo se transforma en un barrizal y es difícil moverse. No hay electricidad la mayor parte del tiempo, lo que significa que no hay calefacción porque el combustible es muy caro. Además, una gran cantidad de personas aún viven en tiendas de campaña, no en caravanas y cuando llueve las carpas se desploman o quedan encharcadas”.

Un 70% de los residentes en Zaatari sufrieron inundaciones de sus tiendas o caravanas el invierno de 2014-2015, según una encuesta de ACNUR entre los residentes del campo, y cerca de un 77% de las familias juzgó como inadecuada la ropa de abrigo de la que disponía sus hijos.

 “En estas condiciones, son habituales las gripes, enfermedades respiratorias, resfriados severos y el agravamiento de los asmas. Los niños son los que más las sufren“, explica Kiki. “Aunque hay hospitales en el campo, hay tanta gente enferma que se tarda mucho tiempo en conseguir un papel para conseguir atención médica. “La situación es todavía peor en los campamentos informales que se establecen junto a los campos oficiales”.

Una tormenta en el Campo de Refugiados: sin muros donde refugiarme (Iman, Bader Center)

La situación de aislamiento afecta especialmente a los niños con secuelas  y heridas de guerra que viven en el Campo y en sus inmediaciones, cerca de 1.200, según constan en un estudio de Bader Center.

“Los equipos médicos suelen visitar a los niños con discapacidad o con heridas en sus tiendas o caravanas pero cuando llueve o nieva, se encuentran con el mismo problema de no poder llegar hasta ellos a causa del barro, la lluvia y la nieve”.

Imágenes: Una familia se dirige a una de las entradas del Campo de Zaatari (Bader Center) / “Una tormenta en el campo de refugiados: sin muros donde refugiarme” es una de las obras de la exposición ‘Little Hopes’, integrada por pinturas de niños sirios refugiados con heridas y traumas de guerra.