¿Quién habla de las causas del hambre?

En directo desde Guatemala.
Gabriel Díaz. Responsable de Publicaciones de Global Humanitaria

¿Se han preguntado alguna vez por qué la sede de las Naciones Unidas se encuentra en Nueva York y no en Guatemala, por ejemplo? ¿Por qué la sede de la FAO, agencia de la ONU para la alimentación y la agricultura, se encuentra en Roma y no en Botswana, por ejemplo? ¿Cambiaría esto las cosas? Dinamizaría otras regiones del planeta, sin duda, pero también muchos de los programas sobre alimentación se adecuarían tal vez un poco más a las zonas afectadas que están en los países al sur del Sahara y también en Latinoamérica, entre otros.

Hace algunos años el exmisionero Chema Caballero, autor del blog Africa no es un país , me comentaba en Sierra Leona de la gran distancia y consecuentes errores que existían entre los planes elaborados desde Bruselas y su puesta en marcha en países pobres. No se tenían en cuenta las diversidades locales, lo cual la mayoría de las veces conducía al fracaso y un gran derroche de dinero. ¿Y todo esto a qué viene? Pues que en Guatemala ocurre más de lo mismo, donde las grandes empresas responsables de buena parte de la deforestación y de la plantación de productos destinados a convertirse en combustible causan hambre y desnutrición pero la FAO no las menciona en su comunicado.

Les cuento: durante la elaboración de este diario, leo en El periódico” de Guatemalaque de 1950 a 2006, el territorio guatemalteco cubierto de bosques se ha reducido del 70 al 40 por ciento, por un mal manejo de los mismos. En “La hora”, otro periódico local, un columnista escribía en febrero de 2012 el alto grado de desprotección que padecen los campesinos, donde sólo el 10% de ellos tiene seguridad social. El autor, Mendez Doninelli, remata: “Esa realidad hace que hoy, el país ocupe el primer lugar en América Latina y el tercero en el mundo, de desnutrición crónica infantil…”.

En las zonas de trabajo de Global Humanitaria el promedio de población que vive en situación de pobreza  es del 60%. En las comunidades zonas rurales, como Las Flores, el manejo insostenible de los bosques ha vuelto compleja la recolección de leña para cocinar y la dieta local se reduce prácticamente a las tortillas de maíz, que son de vital importancia, pero hace falta mucho más.

Le preguntamos a la activista campesina Dolores Sales, cómo es posible que un país con la riqueza natural como tiene Guatemala haya tal grado de desnutrición infantil y esto fue lo que nos respondió:

“Aquí hay una injusticia que se comete día a día. Hemos vivido la restricción del acceso a la tierra para producir nuestros alimentos. Ha prevalecido el interés del mercado, al que le interesa la ganancia. Es contradictorio que haya desnutrición y que haya hambruna, lo que ocurre es que las tierras no están en nuestras manos sino en manos del Estado, de los grandes terratenientes o de las transnacionales”.

Desde la FAO, en el día internacional de la alimentación (16 de octubre), se nos anuncia que 870 millones de personas padecían subnutrición crónica en el periodo 2010-2012. Vean vosotros y decidme, dónde hablan de las causas de esta situación: los agrocombustibles, la pésima distribución de las riquezas naturales, el acceso a la tierra… Los medios de comunicación repetirán ésta y otras cifras hasta el cansancio pero sólo algunos nos hablarán de los poderosos que durante siglos vienen explotando a los campesinos guatemaltecos.

Veamos a continuación un breve vídeo donde dos mujeres de la comunidad de Las Flores nos cuentan cómo los molinos mecánicos para procesar el maíz han mejorado su calidad de vida.

¡Y a seguir trabajando por ellos!