“Envejecemos porque dejamos de jugar”

Por Cristina Serrat, periodista y narradora de cuentos

¿Cuál es el papel del juego en el desarrollo físico y psicológico de los niños? ¿Cómo afecta en los adultos la ausencia de lo lúdico en la vida cotidiana? Éstas fueron algunas de las preguntas que le hicimos a nuestra firma invitada, Cristina Serrat, periodista y narradora de cuentos.

El juego cumple una función simbólica y es la primera actividad que aporta un aprendizaje en el niño sobre sí mismo y su entorno, es la herramienta a través de la cual se realiza su desarrollo cognitivo y emocional. Por una parte, el juego desarrolla los sentidos y enriquece la imaginación y la creatividad. Además, es una de las bases del desarrollo de la autoestima, dado que en la propia actividad del juego se refleja y se va configurando la percepción que niños y niñas tienen de sí mismos, de los otros y del mundo que los rodea. Por medio del juego, los niños empiezan a comprender cómo funcionan las cosas, desarrollan habilidades físicas y cognitivas y, por otro lado, también elaboran parte de sus miedos, sus fantasías y sus deseos. Más