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Día Mundial contra el Trabajo infantil: más educación para terminar con el círculo de la explotación

12/06/2013

Aunque en los últimos años se ha logrado un significativo aumento en la matriculación escolar de niños en todas las regiones del mundo, todavía más de 67 millones de niños de primaria están fuera de la escuela.

12/6/2013.- A más derecho a la educación, menos trabajo infantil. Con esta ecuación, Global Humanitaria conmemora este 12 de junio el Día Mundial contra el Trabajo Infantil y pide un compromiso efectivo de los gobiernos para alcanzar la educación infantil para todos.

Un mínimo de 215 millones de niños, según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo, trabajan sobre todo en los sectores agrícola (6 de cada 10) y también en los servicios o  como empleados domésticos, a menudo en condiciones de servidumbre y explotación. 

De todos los niños que son económicamente activos en el mundo, se considera trabajo infantil el que desempeñan los niños que no tienen la edad mínima prevista para realizarlo, (según la legislación de casa país), porque el trabajo es peligroso para su salud o porque están sometidos a las peores formas de trabajo.

El conjunto de los convenios más importantes de la OIT, tanto los de la edad mínima (núm. 138) como el de las peores formas de trabajo infantil, 1999 (núm. 182), establecen el que el criterio para consentir el trabajo infantil es que éste no impida la finalización de la enseñanza básica; la mayoría de las legislaciones nacionales la sitúan en 15 años más o menos.

Aunque en los últimos años se ha logrado un significativo aumento en la matriculación escolar de niños en todas las regiones del mundo, todavía más de 67 millones de niños de primaria están fuera de la escuela.

Luis García, director técnico de Global Humanitaria, considera que, incluso en aquellas formas que han pasado a formar parte de la triste normalidad de muchos países, como la del limpiabotas o el mendigo  “el trabajo infantil aparta al niño de su itinerario de desarrollo; se le aparta de jugar con otros niños, y se le sumerge en un mundo que no es el propio de un niño, y se le expone a riesgos y peligros desmesurados”. “Los niños que han sido arrastrados a estas formas de vida están condenados a perpetuarse en la pobreza al no tener oportunidades educativas, y al verse apartados de un desarrollo normal”, concluye.

Estudios del Banco Mundial han constatado que la incorporación temprana a la fuerza de trabajo reduce los ingresos a lo largo de toda la vida entre un 13 y un 20 por ciento. Asimismo, el trabajo infantil aumenta la probabilidad de ser pobre en etapas posteriores entre un 13 y un 31 por ciento.

Los niños que se ven obligados a trabajar, compatibilizar trabajo y asistencia a la escuela deben realizar un esfuerzo que se traduce, en el mejor de los casos, en altos niveles de retraso y deserción escolar, explica Marta Sagrera, responsable de la campaña El Trabajo no es cosa de niños. “La pobreza es causa y consecuencia del trabajo infantil”, explica,  “pero la falta de educación es el combustible que alimenta este ciclo”.

Las condiciones del derecho a la Educación

Tal y como declara la UNESCO, la Educación es un derecho fundamental del ser humano que permite ejercitar los demás derechos. Para poder tener ese potencial transformador, la educación debe estar disponible para la totalidad de la población sin ninguna clase de restricciones culturales o físicas, debe incluir contenidos de calidad y estar aceptados culturalmente y, finalmente debe poderse adaptar a los cambios de la sociedad y debe ser accesible.

Desde 1999, Global Humanitaria colabora con más de 600 escuelas en 9 países, distribuye material escolar y lleva a cabo programas de formación para maestros, familias y miembros de la comunidad para reforzar su capacidad de mejorar su calidad de vida y la de los niños. En algunos países, por sus características específicas, también dota de uniformes a los escolares y asume el salario de los profesores. También construye y rehabilita infraestructuras escolares y dota de equipamiento a las escuelas.

Para este 2013, Global Humanitaria propone a sus socios y padrinos implicarse en la lucha contra el trabajo infantil mediante la construcción de una nueva escuela para los niños que trabajan en las ladrilleras de Tathali, en Nepal. Sin plaza en la escuela de la zona, estos niños muy pronto se ven involucrados en el trabajo y acaban acarreando o apilando hasta 1.500 ladrillos diarios. Esta escuela les ofrecerá la oportunidad de recibir educación, alimentación y atención médica.

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