Escuchar, Educar, Empoderar: las tres “E” para erradicar la violencia contra las mujeres

La violencia contra las mujeres sigue siendo un obstáculo para alcanzar la igualdad, el desarrollo, la paz y el respeto de los derechos humanos. El 25 de noviembre, celebramos el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, con la finalidad de visibilizar las violencias contra las mujeres a nivel mundial.

Si la promesa de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) es no dejar que nadie se quede atrás, no podrá cumplirse sin primero poner fin a la violencia contra las mujeres. Otro futuro es posible si en el presente trabajamos las tres “E”: Escuchar, Educar y Empoderar porque la violencia puede prevenirse.

Escuchar

Una de cada tres mujeres ha sido víctima de abuso en su vida, según ONU Mujeres. Además, en épocas de crisis y como se analizó durante la pandemia, las cifras aumentaron. Pero también la violencia contra las mujeres se eleva en crisis humanitarias, conflictos armados y catástrofes climáticas. 

De hecho, un nuevo informe de ONU Mujeres, creado desde que empezó la pandemia afirma que “dos de cada tres mujeres denunciaron que ellas o una mujer que conocen fueron víctima de alguna forma de violencia, pero sólo una de cada 10 mujeres expresó que las víctimas acudirían a la policía para pedir ayuda”.

Escuchar a las supervivientes de violencia de género es el primer paso para creérselo. El #YoSíTeCreo nace de esa falta de credibilidad y negación frente a las violencias contra las mujeres. Por eso, es fundamental poner rostro a las historias, romper el silencio frente al tabú y denunciar frente a la impunidad. 

Educar

En la actualidad, todos los países del mundo tienen una asignatura pendiente obligatoria: educar en la igualdad de género. Las desigualdades a las que se enfrentan las niñas pueden empezar en el momento de su nacimiento y perseguirlas durante toda su vida. 

Las desventajas en materia de educación se traducen en falta de capacitación y, por tanto, de oportunidades para acceder al mercado de trabajo. Si la educación es la base del desarrollo de los pueblos, las mujeres y las niñas representan la mitad de la población, por tanto, la mitad de su potencial. 

Por ejemplo, en Costa de Marfil, la tasa de alfabetización masculina es del 50,7%, y la femenina del 36,78%. Esto impide a las mujeres incorporarse a la sociedad en igualdad de condiciones y se refleja en el índice de brecha de género donde la mujer sigue relegada al cuidado del hogar, la familia y las labores del campo. 

Empoderar

Las mujeres dedican 2,6 veces más tiempo a realizar tareas domésticas que los hombres. Mientras que las familias, las sociedades y las economías dependen de este trabajo, para las mujeres supone tener menos ingresos y menos tiempo para realizar actividades distintas al trabajo. Por eso, empoderar económicamente a las mujeres garantiza el acceso al resto de ámbitos de la vida.

Asimismo, los programas, cursos y talleres que impulsamos desde Global Humanitaria con el objetivo de incentivar el liderazgo, promover la igualdad de género, fomentar la participación y el empoderamiento de las mujeres contribuyen a avanzar hacia el desarrollo sostenible para 2030, sin dejar a nadie atrás.