“La interrupción de las clases puede tener consecuencias muy graves a medio plazo”

Entrevistamos a Ana María Rodríguez, especialista de Educación de UNICEF Colombia, que nos habla de la situación de la infancia y el derecho a la educación en el departamento de Nariño, y de cómo trabajan para lograr que los niños y niñas sigan vinculados al sistema educativo a pesar del confinamiento y del distanciamiento social.

¿Cuáles han sido las principales dificultades que habéis encontrado a la hora de conseguir mantener el vínculo de los niños y niñas con la escuela?

Las familias tienen muy poco acceso a la tecnología para que los niños y niñas puedan continuar con la educación virtuales desde casa. Hay una brecha importante, sobre todo en las zonas rurales del municipio. No cuentan con teléfonos móviles u ordenadores para conectarse o, simplemente, viven en zonas donde no hay ninguna señal.

Las instituciones educativas también tienen limitaciones para apoyar a docentes, familias y niños en su trabajo a distancia, y los docentes se encuentran con dificultades para hacer seguimiento del progreso de los niños y las niñas en sus casas y valorar su aprendizaje. Además, las familias muchas veces no pueden apoyar a sus hijos en casa, porque deben salir a trabajar o tiene poco conocimiento de la tecnología.

Por si fuera poco, muchos niños, niñas y adolescentes están muy expuestos a violencias, especialmente intrafamiliar y sexual, durante su permanencia en los hogares.

¿Cómo valorarías la situación actual? ¿Por dónde habría que continuar?

En este momento es importante mantener los procesos de aprendizaje de los niños y niñas en casa, acompañados de estrategias de resolución pacífica de conflictos y de prevención de todo tipo de violencias en el ámbito familiar. También es importante apoyar a las instituciones educativas en el retorno progresivo a la clases, según lo permitan la situación epidemiológica local y las infraestructuras educativas.

Desde la Mesa de Educación en Emergencias se han evaluado las necesidades de las instituciones educativas del departamento de Nariño. Se ha visto que el 70% de las escuelas no tienen acceso a agua segura para el consumo, que el 39% no tiene lavabos o que 93% no cuentan con recursos económicos suficientes para adquirir productos de higiene. Estos resultados indican que es imprescindible reforzar aspectos de infraestructura básicos en las escuelas.

¿Qué consecuencias prevéis que pueda tener la interrupción de las clases a medio plazo en los niños y jóvenes, y en sus comunidades?

Esta situación puede tener consecuencias muy graves a medio plazo, como retrasos y brechas en el aprendizaje, abandono escolar y riesgos como violencia intrafamiliar, embarazo adolescente y abuso, trabajo infantil, explotación sexual comercial o reclutamiento forzado.

También puede afectar a los niveles de estrés y a la salud emocional de los menores, al no darse oportunidades para la socialización y el aprendizaje colectivo, y a su seguridad alimentaria, porque la crisis sanitaria repercute en un aumento del desempleo y la pobreza de las familias.

Desde tu punto de vista, ¿qué actuaciones debe emprender de manera inminente la cooperación internacional para corregir la situación?

Se debe mantener y ampliar el acceso de niños y niñas a procesos de educación en casa con acompañamiento de docentes o tutores, así como fortalecer las capacidades de las familias. También se debe apoyar técnicamente a las escuelas para que puedan desarrollar sus planes de enseñanza y activar protocolos para luchar contra la violencia de género y la intrafamiliar. Para eso, es fundamental continuar con los procesos de evaluación de necesidades y el diseño del plan de respuesta con las instituciones educativas.

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Si tú también quieres colaborar para que miles de niños y niñas en todo el mundo puedan acceder a su derecho a una educación de calidad, firma nuestra petición y pídele al Gobierno de España que dé prioridad en sus presupuestos de cooperación internacional a la inversión en educación.