Ser responsable en tiempos de rebajas y consumo

Hemos superado la Navidad. Los días de vacaciones, reuniones,  regalos y compras a veces excesivas han pasado. La OCU ha publicado que en el mes de diciembre de media hemos gastado cerca de un 4% más de lo que hemos ingresado, y con el cambio de año llega la cuesta de enero. Ante esta situación que invita a iniciar un periodo de austeridad, llegan las rebajas para que el consumo no frene.

Sin embargo, una vez más queremos invitar a la reflexión, porque tal vez, aunque pensemos que las rebajas nos ayudan a ahorrar, y por tanto a hacer un gasto responsable, la realidad es que cada español gastará de media 124 euros en moda y complementos, un 2,5% más que el año pasado.

Las rebajas suponen un estímulo que nos empuja a adquirir más y más cosas, cayendo en excesos innecesarios, y alimentando un modelo de consumo poco sostenible. Nuestra manera de comprar y consumir, que forma parte de nuestro sistema económico, tiene unas consecuencias nefastas para el planeta, explotando sus recursos por encima de su capacidad de renovación.

La moda, el segundo sector más contaminante del planeta

Uno de los productos que más compraremos es ropa y complementos, pero según afirma Greenpeace, actualmente cada persona compra un 6’% más de ropa que hace 15 años, y la usa durante la mitad de tiempo. La moda se ha convertido en una industria de usar y tirar, generando un problema de uso de materias primas y de gestión de residuos. Previendo además el crecimiento demográfico que se espera en las próximas décadas no es posible soportar este nivel de producción, consumo y su contaminación asociada, porque nuestro planeta no tiene recursos infinitos.

La industria textil es la segunda más contaminante del mundo, después de la del petróleo. Y no sólo eso. Este sector esconde graves prácticas en contra de los derechos humanos y los derechos de los trabajadores, concentrándose gran parte de la producción en países como India, Pakistán y Bangladesh, donde son comunes los casos de trabajo y esclavitud infantil.

El crecimiento constante del mercado es insostenible, pero la buena noticia es que la última palabra la tenemos nosotros, los consumidores, y que la única manera de contrarrestar los efectos nocivos de este modelo de producción, es a través de una mentalidad sostenible.  Tú también puedes generar un cambio a través de un consumo más respetuoso con el medio ambiente y los derechos humanos.

La huella del consumo

Para eso es necesario dejar de consumir compulsivamente, y abandonar el modelo de fast fashion. Greenpeace afirma que conservando la ropa durante dos años podemos reducir nuestra huella de CO2 en un 25%. Y este beneficio sólo requiere de nuestra parte realizar un consumo consciente, comprando sólo cosas que necesitemos de verdad, y apostar por la calidad en lugar de la cantidad. Así podremos usar nuestras prendas favoritas durante más tiempo, ahorrando dinero, agua, materias primas y residuos.

Y también es importante revisar la procedencia de las prendas. La información publicada no suele ser transparente, pero cada vez más podemos encontrar en internet información que nos facilite tomar decisiones más responsables. En definitiva, es importante tratar de evitar que nuestra ropa low cost la paguen mujeres y niños con empleos precarios mientras ponen su salud en peligro.

Cambiar el sistema no será tarea de un día, pero está claro que el cambio de modelo empezará por un consumidor consciente y concienciado con el impacto de su consumo.

Imagen: Rafael Ojea Perez