Global Humanitaria y NEID este mes de febrero han preparado comida caliente (cuscús) en el campamento de Khan Yunis donde viven alrededor de 4.000 personas desplazadas.
En Gaza, una gran parte de la población sigue viviendo en condiciones de penuria: las mejoras en el acceso a alimentos son insuficientes en relación a las necesidades por lo que los niveles de desnutrición son muy elevados en zonas como Deir al-Balah y en Khan Younis.
Según la ONU se prevé que la situación continúe así hasta mediados de abril, dado el bloqueo impuesto por las autoridades israelíes a la entrada de suministros humanitarios, pese a que podrían cubrir las necesidades urgentes de cientos de miles de personas.
También se complica la ayuda proporcionada por ongs internacionales debido a hasta 37 han sido expulsadas por Israel, alegando que no cumplen con las nuevas normas de registro, que obligan a proporcionar información completa sobre sus empleados.
Así, en nuestra zona de trabajo al oeste de Khan Yunis, la mayoría de las familias viven en tiendas de campaña a merced del frio y la lluvia: las fuertes tormentas de las últimas semanas derribaron o dañaron miles de ellas afectando al menos a 235.000 personas, según la ONU.
Las lluvias también han causado el derrumbe de edificios dañados por bombardeos, ocasionando nuevas víctimas. Y es que muchas personas, ante la imposibilidad de conseguir tiendas de campaña, regresaron a sus hogares bombardeados con riesgo de derrumbe. Las autoridades israelíes prohíben el ingreso de postes para carpas por considerar que tienen potenciales aplicaciones militares.
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