Un terremoto de magnitud 7,4 en la escala de Richter sacudió el 10 de agosto, la costa del Pacífico de Colombia, provocando graves daños a viviendas e infraestructuras y dejando a cientos de personas atrapadas entre los escombros. Las autoridades reportan numerosas pérdidas humanas y un panorama de emergencias en múltiples municipios, con deslizamientos de tierra e interrupciones en servicios básicos.
Dos días después de la tragedia, las cifras oficiales confirman 240 personas fallecidas y más de 1.300 heridos. El epicentro se registró 5 kilómetros al este de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, según los informes geológicos. Los temblores se sintieron en gran parte del país y alcanzaron también a Panamá, Ecuador y Venezuela.
Las consecuencias han sido devastadoras. Más de 1.500 viviendas han sufrido daños y al menos 60 edificios se han derrumbado. Los deslizamientos de tierra han bloqueado carreteras y dificultado el acceso a zonas rurales, donde muchas familias permanecen incomunicadas y sin recursos básicos. La magnitud del desastre ha puesto en evidencia la vulnerabilidad de las comunidades de la región y la urgencia de una respuesta inmediata.
Ante esta situación, hemos puesto en marcha una campaña de emergencia para recaudar fondos y ayudar a las familias damnificadas. Gracias a nuestro equipo en Colombia, la organización ya está sobre el terreno, evaluando necesidades y preparando kits alimentarios para distribuir a las familias afectadas.